lunes, 1 de abril de 2013

Cansada hace rato, pero jamás doblegada. | Blog de Zoé Valdés


Cansada hace rato, pero jamás doblegada.

La democracia en Cuba. Michel Blázquez. Cliquee encima de la foto para comprobar fecha de autoría registrada
La democracia en Cuba. Michel Blázquez. 2009. Cliquee encima de la imagen para comprobar fecha de autoría registrada
Existe una clase de cubano al que le gusta que lo engañen, ya no me cabe la menor duda de que es así. Le fascina que le vendan gato por liebre, lo comprará encantado y con la boca echa agua. Se traga las guanábanas más insospechables, lo hizo con Fidel Castro al inicio y atragantado continuó y continúa metiéndose las guayabas a pulso como cucharadas de amarga medicina, pero con la mirada entornada de placer. Patadas ha recibido hasta por donde podrán imaginarse, pero no ha dudado en poner la otra nalga, la mejilla ya la tiene como un yunque de tanto martillazo recibido. Engañado y feliz, así es.
Estafados, por supuesto, por los engañadores, que son la otra buena parte de ése tipo de cubano, a los que les encanta la truculencia, el truco, la triquiñuela, y si ganan y se enriquecen con la mala maña, mejor.
En este blog he dicho lo que pienso y lo seguiré haciendo. También seguiré colgando trabajos de personas a las que respeto por su capacidad de análisis; a algunas de ellas ni siquiera las conozco personalmente. Puedo estar o no de acuerdo con sus textos, pero si el trabajo me interesa, porque pienso que clarifica zonas que a los lectores les agradaría leer para hacerse una opinión, o para reafirmar la que tienen, o sencillamente por el mero hecho de enterarse, será publicado, con o sin mis acotaciones, lo que tampoco tendrá la mayor significación.
Modero comentarios, no los censuro. Los modero cuando se insulta, se difama, se calumnia, y sobre todo cuando se miente con el propósito de engañar a los lectores en relación a mi persona, y en relación a los que aquí escriben. Jamás he bloqueado la entrada de mi blog a nadie, como sí me han hecho a mí en otros sitios.
Bloquear la lectura a una persona de un diario público, de un sitio en internet, de un blog, de twitter, por el sencillo hecho de que no se piensa igual que ellos, a eso sí hay que llamarle por su nombre: censura. Yo jamás he entrado en los muros de nadie en Facebook a insultar, tampoco he dejado comentarios malsanos ni desagradables en los muros de nadie del mencionado portal, ni en webs que no son de mi agrado. En el mío sí lo han hecho y con creces y ensañamiento. Por eso bloqueo en Facebook a todos aquellos que quieran engañar a mis lectores a través de mi propio muro. Porque soy buena, pero no comequeque.
Si yo fuera a llevar a los tribunales a toda la gente que me ha difamado, insultado, provocado, calumniado en internet desde que internet existe, no habría podido escribir nunca más, ni trabajar en lo que verdaderamente me importa. A mí me intentaron llevar a los tribunales gente que vive del fruto que gana con eso, haciendo el mal recostado a la maledicencia; no lo consiguieron las primeras veces, todo era mentira e infundio. Los que me llevaron la segunda, quienes por cierto bastante que se aprovecharon en el pasado de mí y de mi nombre, ya lo habían intentado antes, deseaban censurar mi libro La Ficción Fidel y también ganar una suma importante de euros con ello, no pudieron.
La condena que recibí fue solamente sobre dos palabras dentro de un contexto de otras palabras escritas en un comentario en este blog, a modo de respuesta a un anónimo que no dudo que haya entrado para provocar; por esas dos palabras debí pagar dos euros simbólicos. Por el resto de las palabras gané la batalla. Enseguida los perdedores de toda la vida, los aprovechadores de toda la vida, llamaron a una agencia de prensa para distorsionar la verdad y engañar, y el que quiso ser engañado salió trasquilado.
Al día siguiente la misma agencia de prensa no sólo se vio en la obligación de desmentir sino que además debió publicar la verdad, en la versión de mis abogados: Yo había ganado no solamente en el resto de las palabras. He ganado más, gané que el día de mañana se reconozca en un tribunal cubano lo que ya se reconoció en un tribunal francés: quién es el terrorista, el criminal, el traficante, quiénes son los hijos de papá, los esbirros que han vivido, vivieron y lo siguen haciendo del cuento de ser lo que son y fueron a costa del pueblo cubano. Allí entonces verán, veremos, cómo he ganado yo, desde el mismo día en que una jueza de París decidió que esas palabras escritas en este blog correspondían perfectamente con el perfil de la persona a la que yo se las había asignado, no así a la otra persona, a la que también le gané en el resto de las palabras que la jueza decidió que habían sido utilizadas correctamente de mi parte. Por dos palabras solamente, el resto aceptadas.
Pero aquellos que se alegran de todo lo malo que pueda pasarme antes de que me suceda, decidieron ser engañados por el chisme regado y no por la verdadera información, y aceptaron muy gustosos quedarse con la falsa versión de los sucesos, y obviar la decisión de un tribunal de París que reconoció en buena lid quién es quién. Lo que, reitero, servirá para que éso mismo sea reconocido en un futuro en un tribunal de una Cuba libre.
Todo esto para recordarles algo que ya saben por mí misma, que estoy muy cansada, como les he escrito tantas veces. Son muchos años y un montón de traiciones. Pero ni los años ni las traiciones me han doblegado.
Censurar la entrada a un periódico, reitero, censurar la entrada a un sitio web, así como a un blog, o a twitter, viola los derechos a la libertad de expresión, sobre todo si esa web, blog, y twitter, son financiados. Derecho fundamental de los derechos humanos. Hacerlo además es de una tontería descomunal. No sólo no tengo tiempo para visitar cada una de las telarañas que se enredan cada vez más en la red donde participan y publican los cubanos, sino que además, como mismo me pasa con Cuba, el mundo es demasiado vasto, complejo, y padece demasiados problemas, esos problemas me interesan tanto o más que lo que acontece en la isla.
Diversos artículos a los que me han censurado el acceso, por suerte me han sido enviados por correos, gracias a la amabilidad de amigos y lectores. Estoy enterada de todo lo que se publica, claro está, sin tener que dirigirme a ningún sitio donde se me niega la entrada.
Eso al fin y al cabo es lo que quiere el grupo de dialogueros que vuelve a intentar un tejemaneje con la tiranía para su provecho individual: censurar, aplastar, eliminar, opacar, matar si pudieran en un futuro, borrar a los que no pensamos como ellos.
Se cogieron el fotingo con la puerta. Sigo aquí. Y si vamos a usar el viejo refrán de que “el que a hierro mata a hierro muere”. Sepan que a mí me han intentado matar mucho antes, me han crucificado muchísimo antes, desde hace más de treinta años. Y repito, sigo aquí. Por un buen rato. De modo que el que a hierro quiso matarme, le digo y subrayo, que yo también sé empuñar el hierro y tengo todo el derecho a hacerlo tenga la forma que tenga.
Zoé Valdés.
Nota: Mi servidor me avisa dos o tres veces por dia de que intentan tumbarme el blog. No lo intenten más, no lo conseguirán.
Una imagen de uno de los sitios que ha bloqueado mi acceso desde hace más de un año. tal vez más, ya he perdido la cuenta:
ScreenShot138
Pese a que estoy inscrita en el El Nuevo Herald y tengo facebbok y twitter (con los que también pudiera leer y comentar) cada vez que abro un artículo del periódico me sale el cartel que verán en la imagen y que me impide que pueda leer los artículos, y aunque intento ingresar mi nombre (lo que no tuve que hacer nunca antes) y mi contraseña, tampoco puedo acceder a la información.
ScreenShot139

Cansada hace rato, pero jamás doblegada. | Blog de Zoé Valdés

Se cansa uno (¡Sin desperdicio!) Nelson Castellano H.

Se cansa uno
NELSON CASTELLANO HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL
jueves 28 de marzo de 2013 12:00 AM
Leyendo titulares en Venezuela, recordaba un texto que leí en mi adolescencia "A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil".

"El túnel", nos muestra el proceso destructivo del pintor Juan Pablo Castel, quien al dar forma a la obsesión que lo consume, entra en un proceso de incomunicación que lo lleva a renunciar a cualquier opción. Una novela oscura, dentro de sus personajes abunda el pesimismo, la amargura, la ironía, condiciones que los arrastran al trágico destino, que nos narra en esa obra magistral Ernesto Sabato.

Así percibo a Venezuela, en esta hora en que esto escribo, arrastrándose a un trágico destino irremediablemente.

Creo que llegó la hora de ser contundentes, me escribía un viejo amigo y tiene razón. Se desahogaba conmigo convencido que el mal se encuentra en el corazón y en la mente de mucha gente, penetrado por la demagogia, la manipulación de sentimientos negativos, del odio y de la venganza que han sido introducidos lentamente en cada uno de nosotros, de manera muy hábil con la técnica de la lucha social que bien conocen los marxistas.

No es casualidad que se emplearan y aún continúen utilizándose, horas y horas de televisión afín de ir sembrando en el inconsciente de las gentes, la semilla de la división que nos haga hermanos irreconciliables.

Cualquier experto en propaganda podría explicar con claridad, los mecanismos con los que se quiere convertir en religión, la farsa que ha vivido el país.

El objetivo enajenar el espíritu de los venezolanos, para convertirlos en borregos, esclavos del sistema que solo te permite vivir, siempre y cuando seas incondicional con el proyecto de Fidel Castro y sus fichas vendepatria.

Lo que se busca es que no se razone, que nuestras reacciones sean productos de las emociones, los sentimientos y las obsesiones. Que el fanatismo se apodere de los espíritus, con esa nueva secta que pretenden imponernos.

La alienación es tal que mucha gente no quiere ver que nuestra economía está arruinada, que no producimos alimentos, que todo lo importamos y los del gobierno, que sí disponen de dólares, se enriquecen con nuestras necesidades. Cada vez que compramos un producto importado suena una caja registradora en los bolsillos de los boliburgueses.

Se cansa uno de leer cifras y cifras de muertos diarios, de escuchar los montos en dólares de los regalos millonarios. De los miles de dólares en créditos chinos que se han vuelto sal y agua y que endeudan el futuro de las nuevas generaciones. Y de ver que el candidato de Fidel en vez de ocuparse de gobernar, está pendiente de quién es el dueño de la gorra tricolor.

Se cansa uno también de aquellos que siguen preocupados tan solo de sus intereses personales, del que utiliza marionetas, marginando, excluyendo, conspirando con sus pequeñeces. Del mediocre poderoso, porque tiene padrino, tan pobre de espíritu como lo define su proceder, aquellos que no terminan de entender que "todos somos todos".

Todo ser humano es único e irrepetible, cuando alguien se retira, con él se va el talento, las relaciones, la experiencia y los que lo acompañan.

Venezuela será distinta cuando aprendamos a "sumar", un paso al lado del otro, una mano tomada de otra mano, solo así se construye un país, una unidad, un futuro.

Este país se salvará, si se produce un cambio, si se rescatan nuestros valores y la democracia. Con poderes autónomos que sirvan de control unos a otros, con espacio para todos, sin la hegemonía de un solo grupo o un solo partido.

Cuando se respete de nuevo a los profesionales y los trabajadores. Cuando se utilicen los que están preparados para que las cosas funcionen.

Pero sobre todo cuando se nos respete como seres humanos y se luche contra la miseria sin burla, sin circo y sin manipulación, sino con trabajo, educación y dignidad.

Excónsul de Venezuela en París

Presidente de Venezuela-Futura, Francia

nelsoncastellano@hotmail.com


Se cansa uno - Opinión - EL UNIVERSAL

¿En manos de quién estamos? Nelson Castellano-Hernández. ND

opinión


Nelson Castellano-Hernández
ND
¿En manos de quién estamos?
30 Marzo, 2013
Toda Venezuela sabe que nos encontramos frente a un impase decisivo, los pocos días que quedan por delante servirán para decidir el destino del país y de nuestras familias.
opinan los foristas
Los profesionales de las cuestiones económicas, políticas y administrativas saben que nos encontramos a las puertas de un grave conflicto social, producto de las malas políticas implementadas por el gobierno y como consecuencia de su ineficacia en la gestión pública.
A nivel del pueblo se siente un malestar por la escases de productos de primera necesidad, por tanto asesinato, por la falta de trabajo, porque no se respetan los contratos colectivo ni las mejoras salariales.
Pero la verdad es que el ciudadano común no entiende la magnitud del desastre económico y las terribles consecuencias que se derivaran de ello, las explicaciones de los expertos escapan a la comprensión del individuo corriente.
Para él lo importante es tener como ganar el sustento para su familia, vivir en paz y conseguir los productos que necesita.
Pero nuestra sociedad politizada como está intuye, esa otra forma de comprender sin que sea necesaria una explicación racionalmente construida.
Siente que algo no va bien, percibe que el candidato de Fidel no trabaja por Venezuela. Que existe un discurso vacío, demagógico en el mensaje de Maduro.
Que todo es pura propaganda, que no es original ni en la mentira, que parecen una repetición de un guion escrito hace ya 14 años. Que esa historia se agota porque se está acabando el dinero, por los regalos a otros países, por la corrupción de la gente del gobierno y por la deuda con China que se lleva gran parte de la producción petrolera.
Para darse cuenta de esto no necesita explicaciones complicadas, ve a Aristóbulo con yate, avión y una mansión y sabe que eso no sale de un sueldo. Descubre la lista de las cuentas en dólares de los rojos-rojitos, recuerda al antiguo mejor amigo Walid Makled, apoyado y nombrado donde podía actuar y comienza a creer en lo que dice la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), sobre determinadas cuentas extranjeras en dólares: Diosdado Cabello 278,561,500, Alí Rodríguez Araque 79,231,500, Rafael Ramírez 39,765,500, José Vicente Rangel 26,068,500, Freddy Bernal 22,891,000, Jesse Chacón 13,712,500, Nicolás Maduro Moros 7,891,500, Cilia Adela Flores 3,816,000, Francisco Ameliach 20,993,000.
No se puede hablar sobre cuál es el origen de esas fortunas en millones de dólares, pero es evidente que estamos ante un caso de corrupción, si no se pueden justificar esos ingresos.
El venezolano trae a la memoria otros titulares: “Andorra congeló las cuentas de “personas del entorno” del presidente de Venezuela”, “El Departamento del Tesoro ordenó congelar cuentas y activos de tres altos funcionarios venezolanos: el general Hugo Carvajal, jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM); el general Henry Rangel Silva, entonces director de la Dirección de los Servicios de Seguridad y Prevención (DISIP), y el capitán retirado Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro de Interior y Justicia”.
El pueblo se va dando cuenta que así no podemos continuar, que divididos, peleando y odiándonos no salimos adelante. Que no hay futuro por ese camino, que la cuerda no da pa’ más y que está por reventar.
Tiene el palpito que aquí hay traición, puro halago para manipular. Que la lisonja y la palabra falsa, destinada a aprovecharse de nuestros sentimientos, no son ni por amor ni por amistad, sino por interés.
Comienza a distinguir para terminar por despreciar, por que “El corazón no siente si los ojos no ven”.
Sus ojos están viendo que el dinero se va para otros países, se da cuenta que Fidel nos tiene invadidos, escucha hablar a los cubanos del régimen. Ve su bandera en los cuarteles y escucha el himno extranjero, cantado por Nicolás Maduro en cadena Nacional. Entonces recuerda “Cuando la traición te abraza, es porque el traidor camina contigo”.
Ya no se puede justificar que mientras por las calles de los barrios venezolanos corre la sangre, aquí están ocupados en complacer a tiranos de otras naciones, a aniquilar estaciones de televisión y a justificar la masacre del pueblo sirio.
Voltaire decía: “No hay enemigo peor que el que trae rostro de amigo”. Nicolás tiene apariencia inofensiva pero es dañino, le gusta manejarse con secretos hasta que sus propias contradicciones lo descubren.
Se presenta como nacionalista pero trabaja para el gobierno de Cuba, se comporta con disimulo, finge ser conductor y sindicalista pero es un topo de Fidel.
Detrás de su sonrisa ladina se descubre que disimula y se percibe su falsedad, porque es hábil para engañar pero se enreda en sus mentiras. Hace chistes, se burla, grita, insulta, inventa, ataca a la persona y no debate ideas. Se impone entre los de su grupo con apoyo extranjero y ¿después nos asombramos de que pueda ser un traidor?
Buscando sinónimos a la palabra traidor encontré: desleal, infiel, judas, renegado, desertor, delator, alevoso, felón, ingrato, indigno, intrigante, conspirador, pérfido, traicionero y zaino. Todas esas palabras me hicieron pensar en alguien que se metió en un trabajo para conspirar desde adentro, que tenía fama de reposero, que no se levanta para ir a su trabajo, que no pensaba en producir y serle útil a la empresa del país que lo contrató y donde el nació, si no que se fue a formarse en otro país, obedeciendo a los planes del invasor. Que vibra con el himno de ellos y le gusta ponerse encima la estrella que simboliza otra nación.
Frente a eso el pueblo concluye en manos de quien estamos, por eso debe poner las esperanzas en un hombre sincero, preparado, con valores familiares, que trabaje dando la cara. Con energía y fuerza para enfrentar lo que viene.
Patriota comprometido con Venezuela, que sea leal, fiel y noble con su gente. Sin dobles intenciones, sin cinismo. Sin compromisos con proyectos que no son los nuestros.
Que nos tiende la mano y no el puño. El pueblo es sabio, tiene que cuidarse del traidor, conoce que es más fácil esquivar la lanza que el puñal oculto.
Ex Cónsul de Venezuela en Paris
Presidente de Venezuela-Futura, Francia
nelsoncastellano@hotmail.com


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