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viernes, 25 de enero de 2013

2013: El año de la guabina ,Federico Boccanera:


Opinión
Federico Boccanera
ND


2013: El año de la guabina

(escrito en conjunto con Nancy Arellano)

2013 será un año difícil de atajar. No hay duda. Será un año que, científicamente, no podrá clasificarse como annus horribilis, pero tampoco mirabilis… será por ende, un annus guabinosus

Período guabinoso especial, de sobreabundancia excepcional de especímenes, con muchos ejemplares ansiosos esperando la llegada de las piedras que tanto suenan por el río, y otros contentándose con no ser pescados cuando se revuelva el mismo… Es así como veremos, a muchas variedades de guabinas que se mezclarán para proliferar, en los extensos espacios inundables de la política venezolana.

Prueba de la guabinosidad circunstancial que ya nos rodea como atarraya cayendo del cielo, es lo difícil que se nos ha vuelto saber la verdad sobre casi cualquier vain… cosa, pues nada más inasible, que los informes oficiales sobre la salud del presidente, o las medidas económicas que muchos califican de “necesarias” y se evaden con presupuestos aprobados en condiciones también guabinosas… y esto sólo para poner par de ejemplos así de lo más pertinentes.

Ver a los voceros autorizados por la línea colonial cubana, guabineando en mente y lengua, un día sí y otro no, con anuncios de resbaladiza consistencia y mucosidad variable, sobre lo que hace… o no hace… o le hacen… o no le hacen… a un comandante de presencia ausente pero de firma sólidamente superponible… es darse cuenta de que ya nos adentramos en la parte fangosa del río, en donde sólo la guabina “de al ladito” es confiable, y que no será posible ver nada más, al menos hasta que lleguen de nuevo aguas frescas, quien sabe si por crecida inesperada, o porque una desembocadura se nos abra de repente…

¡Porque así son los años guabinosos! años de lenguaje resbaloso, donde abunda el cardumen de los que dicen algo, pero después dicen que eso no fue lo que dijeron, de los que quieren decir pero no pueden decir, de los que no tienen nada que decir pero insisten en decir, de los que dicen todo menos lo que hay que decir, y los más abundantes… los que dicen por decir buscando pegarla de casualidad, para poder decir luego: te lo dije…

Hasta tuvimos hasta hace unos días, una constitución realenga que andaba “guabineandito” y no se dejaba coger, porque y que andaba presumiendo de preservar una cosa vana que mientan “legalidad o formalidad burguesa”… al parecer la reticencia se pudo vencer, y de ahora en adelante tendremos de nuevo al poder constituyente en plan guapetón, y presumiendo de nueva conquista… algo que aún no sabemos qué nos traerá, pero suena a algo así como el paraíso o la tierra prometida ¡para el guabineo legal!... ése que lo engrasa todo.

Es más, acordemos de una vez que esta revolución, considerando que no acabó con el estado burgués sino que lo reforzó, considerando que tanto gusta de las rodillas en tierra, que para asegurarse de andar siempre en esa posición, nunca dudó en volverse guabinosamente militarista, obrera y soberanista, y considerando que para sembrar conciencia de clase no vaciló en repartir electrodomésticos, pues lo de la lucha de clases resultó ser algo que más bien tenía que ver con la luchas que se libraron por la obtención de boletos en American Airlines o Iberia, a 4.30 Bs, y por tanto concluyendo que esta revolución es de todas todas, una revolución de sentido inaferrable. Deberíamos entonces acordar de una buena vez, que este proceso si algo es ¡es que es bien guabinoso caracha!

Una revolución que no es de proletarios, ni de campesinos, ni de obreros, una revolución que más parece una insurrección pequeño burguesa, en pos de la escalada triunfante hacia el status social y la superación del hambre sí, pero de la atrasada… no será nunca revolución de hombres nuevos, sino de guabinas nuevas…

Y es que hasta las reflexiones mejor intencionadas, como por ejemplo que no sólo se reparta pescado, sino que se enseñe a pescar, e incluso a cultivar peces… provocan responder que, al menos, ¡el cultivo de guabinas ha sido todo un éxito! ¡algo demasiado exitoso! ¡y desde hace décadas! -lástima que esta productividad sea tan poco eficiente para el desarrollo nacional-

Este año será de tanta inquietud en el poder, tanto en los poderes consortes como en los poderes prometidos y en los queridos también, que sin duda habrá temporada de mucha guabina que no querrá morir en la orilla, después de tanto nadar (de nadar a favor de la corriente faltaría más, porque guabina a contracorriente, esas todas se mueren chiquitas…)

¿Pero quién será el que se quede con en el poder? ¿en el año de la guabina? no desesperen porque debería ser fácil: observemos quién se mueve en estos tiempos como guabina en río… y también a las muchas que andarán callaítas por allí, sin morder anzuelo, porque saben mejor que nadie, que por la boca muere el pez…

Tampoco faltarán los que invoquen paciencia, virtud siempre sabia que nos dirá que, como el pez grande se come siempre al chiquito, entonces todo se reducirá a esperar y ver ¡cuál guabina tiene semejante apetito! Ésas son las guabinas cómodas, pero a las primeras que hay que salir a agarrar; porque su inercia siempre las hará, presa fácil para otro tipo de peces.

También será año guabinoso ¡guabinosísimo! para la oposición, ya que en cierta poza que llaman la MUD, todos se sentirán apretados, como guabina en lata. Vamos a ver si logran encontrar los conservantes que posterguen la fecha de expiración, o si deciden no dejarse enlatar más construyendo un acuario más moderno y diverso.

¿Será un año de definiciones? Como siempre, será difícil saberlo, porque quienes deberían aclararlo todo, son siempre guabinas campeonas, en eso de nadar entre dos aguas…

Solo nos queda esperar que cuando el país salga de este caño estrecho y a punto de secarse, y el río nos traiga hasta el proceloso, queden algunas que, guabinas o no, sepan nadar en lo hondo… o por lo menos se limpien de las grasas exteriores para atraparlas más fácil.

¡HOPLIAS MALABARICUS!! ¡paremos aquí! no vaya a ser que estos servidores y sus lectores terminemos ¡todos guabinosos! Pero eso sí, hay que empezar a estudiar bien a esta especie nacional en pleno florecimiento y expansión.

Continuaremos…

@nancyarellano

@FBoccanera




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jueves, 10 de enero de 2013

Zoé Valdés - ((Chávez y la canción del invierno))



                                                             ((Chávez y la canción del invierno))

Qué pena, no estará Hugo Chávez en su propia toma de posesión, el próximo día 10. Tampoco le oiremos cantar rozagante esas canciones que de súbito le brotaban como arsenales de su henchido y aguerrido pecho.


Cada vez que Chávez canta, en París nieva, figúrense el poder que tiene este hombre. Por eso nada más merece que lo coloquen de primero en la lista de hit parades, de la Canción del Invierno. Yo he sentido mucho la enfermedad de Chávez, me da mucha pena que un hombre tan troncúo y saludable, que pensaba gobernar Venezuela hasta el 2016, qué digo, ¡hasta el 2026!, y más para allá, haya caído con esa enfermedad que lo ha tumbado "por poco tiempo", segúnsus esbirros, digo secuaces; perdón, colaboradores.
"Poco tiempo", dijeron y sostienen; o sea, creo que lleva ya más de un año, cuatro operaciones y un postoperatorio reciente, de más un mes. Pero como Chávez es un buey, un toro, un camello, un mulo, una bestia... la Bestia... lo tendremos de vuelta, y podrá tomar posesión de Venezuela, de Cuba, de América Latina y del mundo. Su pueblo reza para ello. El pueblo cubano reza para que así sea (son los más interesados). Los clérigos cubanos dan misas en su honor, y los militares cubanos se apropiaron de los gladiolos de las Damas de Blanco para homenajearlo en una de esas misas, cantadas y todo, como il se doitTodo un show bananero, como era de esperar.
Pero Chávez regresará y entonces se hará otra misa mayor, donde él mismo cantará, cantará él solito, con esa gran voz que tiene de tenor compungido y esa fuerza tan inmensa que le sale desde los pantalones, digo los pulmones, y volveremos a verle emocionados esos dos graciosos dientecitos separados por los que le cabe el AVE que une Madrid con Barcelona, y quedaremos hechizados todos con la canción invernal del presidente bolivariano.
En serio. Lo único que verdaderamente le deseo a Chávez es que tenga la posibilidad de ponerse bien, de curarse, y una vez que lo haga, que aproveche la oportunidad que le dieron la medicina, Dios, la virgen y el niño Jesús para convocar otra vez a elecciones presidenciales, o que se puedan convocar sin que él lo decida. Que además le pida a su pueblo que deje de rezar y se ponga a doblar el lomo, a trabajar; que dejen de tomar ejemplo de los castristas, que eso no conduce más que al fracaso y al abismo; y que acaben de decidirse a votar por la mejor persona, por el adecuado o la adecuada, que pueda llevar de nuevo a Venezuela al éxito económico, porque al parecer no sólo el país está ya en una crisis imparable, sino que la quiebra será una de las más sonadas del mundo.
Creo que ésa sería la mejor canción del invierno de Hugo Chávez: cuando decida que los venezolanos deberían elegir una cabeza lúcida y un cuerpo saludable, cuando se dé cuenta de que ya él no puede tomar las riendas, como no sean las de su propia vida. Y si, por el contrario, no pudiera ya cantar ese tipo de canción, que al menos la deje por escrito.
Aparte de eso, fuera de broma, reitero, deseo vida y libertad a los cubanos, a los venezolanos y a toda América Latina. Feliz año a todos en esta primera columna del 2013. Y que la canción del invierno de Chávez se convierta también en la del verano, pero con transparencia y lucidez. 

Zoé Valdés - ((Chávez y la canción del invierno)) - Libertad Digital

sábado, 21 de abril de 2012


           


La bobería de ‘Time’ 2012-04-18

Las personas más influyentes del mundo

&quote&quotePorque ya me dirán ustedes, el Messi será muy buen futbolista pero es un verdadero socotroco que ama al Ché y se lo ha tatuado no sé dónde, ni me importa. No es más que otro deportista atraído por asesinos y dictadores.


La revista estadounidense Time, como cada año, recién ha nombrado a las cien personalidades más influyentes del mundo. Salvo la cantante inglesa Adele y dos o tres más, no hay ni una sola de esas personalidades que me interese, ni que crea yo que me haya influenciado en nada, por suerte, y tampoco a mucha gente de la que hoy se está comiendo un cable en este mundo tan patas arriba.
Adele para colmo, al parecer, se ha rendido ante los propósitos tan mal educados y discriminatorios del que antes fuera muchísimo más gordo y fofo que ella, y que la calificara de gorda en tono de menosprecio, el estilista Karl Lagerfeld, pues la cantante recién ha declarado que está haciendo una dieta, corriendo como el Correcaminos, lo que ha dado como resultado que en tiempo récord ha rebajado ya alrededor de seis quilos, tal vez más. Así que seguramente pronto deje de interesarme también Adele, aunque siga gustándome su voz, como mismo me sucedió con Amy Winehouse, que me encantaba oírla, pero de solo verla tan raquítica y recogiendo los dientes por el suelo, me entraba una depresión (ya no existe la palabra tristeza, ahora la melancolía y la tristeza se reducen a depresión) que me daba por comer y comer...
Time se empeña cada año en vendernos precisamente esos monigotes del espectáculo, esos inventados por lo políticamente correcto de la izquierda de caviar y champán, a la que le fascina recoger trastos sin talento –o con talento para el exibicionismo– y convertirlos en bestias mediáticas. 
Allá por el año 1998, en México me entrevistaron en una de esas revistas. Durante la entrevista me preguntaron que si sabía que estaba propuesta entre las 25 personalidades más importantes del mundo, y que si yo me veía como una líder mundial. A mí me entró un ataque de risa tremendo, todavía recuerdo el retortijón de tripa. Nunca me he visto más que como lo que soy, una persona que ha invertido buena parte de su vida, desde los 17 años de manera responsable y seria, escribiendo poesía, novelas, cuentos, haciendo periodismo, escribiendo guiones de cine, y dedicándome al cine a través de revistas y eventos culturales. Pero que también tuvo que dedicarse a otros trabajos, pintar paredes, pintar uñas, vender ropa a las jineteras, vender merienda, y lo que fuera, para poder comer. Nunca fui líder de nada. Es más, uno de los motivos por los que los profesores invariablemente llamaban a contar a mi madre a las reuniones de padre de las