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sábado, 12 de diciembre de 2015

Juan Carlos Sosa Azpúrua: Reflexiones post electorales: ¿Jugada maestra de Fidel Castro?


Preludio
Los resultados electorales, más allá de todas las emociones que generan, obligan a realizar diversos análisis, buscando todas las alternativas posibles. Considero esencial que estos resultados se evalúen en el contexto real de lo que vivimos, más allá de las lecturas obvias que pueden desprenderse.
thumbnailjuancarlossosaPremisas: las elecciones se efectuaron en el marco de una dictadura comunista y con una entidad electoral completamente viciada, desde su esqueleto hasta cada órgano de su cuerpo.
Estos vicios son reales y es importante que esta perversión no se olvide. También es cierto que el régimen es una tiranía sostenida por una dictadura que tiene casi setenta años perfeccionando el arte de la mentira y la simulación.  Fidel Castro y su banda de malhechores se morirán en el poder y la astucia estratégica que se los permitió no debe nunca subestimarse o negarse.
Durante varios años hemos intentado explicar lo peligroso que es legitimar -dándole trato de gobierno –  a un régimen de estas características, máxime cuando se ha hecho evidente sus conexiones con los dos universos más tenebrosos: el narcotráfico y el terrorismo; haciendo de nuestro territorio paraíso para el escondite, lavado y tráfico de droga, incluyendo el control de sus rutas internacionales; y la guarida segura de terroristas y fundamentalistas islámicos.
La fuerza que sostiene a un régimen de esta naturaleza está alimentada por diversas matrices, incluyendo la ideológica, que se usa como instrumento para esconder los intereses de los “señores de la guerra” y las alianzas geopolíticas que se tejen para someter a pueblos enteros con ideas que les envilecen, hasta volverlos inertes y así dominarlos indefinidamente.
El difunto Chávez y sus herederos políticos son agentes de estos universos malignos y allí el fin de enquistarse eternamente en el poder siempre justificará cualquier medio, desde el asesinato hasta la manipulación de cualquier elemento institucional que sirva sus propósitos.
Durante diecisiete años, el equivalente a casi cuatro gobiernos anteriores a 1998, la agencia local de Fidel Castro, eso que llaman “chavismo”, ha tenido éxito en su estrategia de someter a Venezuela a su voluntad de poder, colonizándola con sus usos y costumbres, llegando hasta la libreta de racionamiento y la cultura del burdel.  Hoy la gente hace cola para comprar un papel higiénico que escasea y muchas de las jóvenes, con belleza suficiente, han sucumbido a la tentación de llevar una doble vida y así conseguir lo que un trabajo convencional-si es que lo tienen- no les permite.
Todo pueblo sometido a esta realidad experimenta diversos estadios involutivos. Primero se encandila con las promesas de un paraíso en la tierra, luego se desilusiona y reacciona; si las cosas salen bien se libera, pero si no, comienza a adaptarse y finalmente sucumbe a la resignación de una vida perdida.
Los venezolanos hemos mostrado resistencia elocuente, y hasta heroica.
Desde 2002, la ciudadanía ha venido reiteradamente rechazando al chavismo, demostrando que no estamos dispuestos a vivir como se “vive” en la Cuba de Fidel Castro. Esta resistencia se ha demostrado en todos los escenarios, en las calles y en las urnas electorales. Pero siempre el truco, la estrategia de Castro, se impuso, gracias en cierto modo a la insistencia de la mayoría de la dirigencia política en mantener la lucha en el terreno de unas instituciones írritas; y en el populismo.
Los altos precios del petróleo y el narcotráfico generaron una burbuja de ilusiones de prosperidad material, que adulteró la crudeza del tirano en las percepciones, volviéndole potable ante los ojos del mundo y de muchos integrantes de la sociedad.
Como las cúpulas cruzadas y los arbotantes de las catedrales góticas, el régimen multiplicó sus brazos y equilibró sus fuerzas, sosteniendo un aparato que logró poner presidentes en varios países y crear organismos multilaterales de influencia intercontinental.
Diversas elecciones se celebraron en Venezuela, y en todas se hizo fraude. El régimen volteó los resultados de 2004 y cuando las denuncias de fraude llegaron a su cénit, aflojó la tensión ascendente reconociendo su derrota en 2007, lo que tranquilizó al país y le dio confianza en la posibilidad de derrotarle por la vía electoral.
Esta confianza ciega y triunfalista de gran parte de la dirigencia política, costó la implantación de la reelección indefinida en 2009 -mutilando el significado de lo que es una Democracia-, y erosionó la verdad de la realidad del país en las parlamentarias de 2010 y las presidenciales de 2012 y 2013.
En 2012 existen indicios poderosos de que los resultados de Chávez se le atribuyeron a Capriles y los de éste a Chávez; pero no hubo mayor discusión ante la inminencia de otras elecciones, esta vez la de gobernadores dos meses después.
En 2013 el fraude fue tan descomunal, que en un primer momento los dirigentes políticos decidieron denunciarlo, para muy pronto “olvidarlo” y meterse otra vez en una carrera electoral, ahora para lograr algunas alcaldías a ocho meses del fraude.
Observar a los alcaldes y gobernadores de la oposición cantando el himno nacional, coreando al fantasma de Chávez, frente al usurpador Maduro y en Miraflores; aunado a los fraudes acumulados, fue demasiado ácido para el estómago; y en 2014 la juventud venezolana decidió lanzarse a las calles en búsqueda de una libertad que se hacía evidente no podría lograrse por medios convencionales.
La comunidad internacional tomó nota; la DEA y el Departamento de Estado estadounidense denunciaron a altos jerarcas del régimen como narcotraficantes y se logró un influyente consenso respecto al carácter dictatorial de eso que funge de Gobierno en nuestra nación.
Pero la MUD optó por el diálogo con el dictador y rápidamente neutralizaron los efectos que estaba teniendo el rechazo popular evidente, terminal, a un régimen que perdió la legitimidad de ejercicio desde el año 2002 y formalmente la legitimidad de origen con el descarado robo electoral de 2013.
Ante la terrible realidad de seguir conviviendo con una narco tiranía que mueve los hilos más finos del destino venezolano, la MUD ignoró cualquier ruta constitucional y válida que fuera diferente a la exclusivamente electoral, fijada por esta entidad política como la única opción para resolver la tragedia del país.
Dilema ético
El dilema moral y ético de aceptar una convivencia con el mal, y cogobernar con el mismo, no ha sido nunca materia de discusión en el ámbito político. Sencillamente privó la visión exclusivamente pragmática y ésta de forma reduccionista, solo lo electoral, como ya hemos mencionado.
La MUD insistió en su estrategia, una que ha sido inmune al paso del tiempo, asumiendo que Venezuela puede soportar indefinidamente los efectos letales de la destrucción a que ha sido sometida deliberadamente por el chavismo.
Esta estrategia electoral, es importante recalcar, puso de lado las consideraciones éticas implícitas en la permisividad que se le sigue dando al régimen para que continúe su plan destructivo.  Algunos considerarán que es ridículo siquiera mencionar este aspecto del problema, pero considero que es quizás el más relevante de todos. Un país sometido al envilecimiento de su esencia, pide a gritos que en el ámbito político se rescate las razones superiores por las que se debe hacer política.
Ninguna sociedad puede erigirse pisando los valores que enaltecen al Ser Humano, y si no se plantea la ética como un ingrediente esencial del escenario público, algo muy carcomido está privando en las decisiones que se toman.  Convivir y cogobernar con un régimen aliado al narcotráfico y terrorismo internacional es éticamente inaceptable, y eso no tiene discusión.
Euforia post electoral y sus peligros
Pero al margen del argumento ético, igual debe someterse a la más profunda discusión y debate nacional la conveniencia práctica de tener a lo electoral como un dogma canónico de imposible cuestionamiento.
Parece extemporáneo e inoportuno presentar esta reflexión en un momento de éxtasis generalizado, en plena euforia post electoral, donde la MUD logró lo que ni ella misma jamás imaginó que alcanzaría: la mayoría calificada de la Asamblea Nacional, ni más ni menos.  Se trata de un resultado que en condiciones normales no sorprendería a nadie, pero, en esta pantomima que sufrimos, es en apariencia lo más parecido a un milagro.  No obstante, es ahora cuando más tenemos que reflexionar sobre este asunto.
 ¿Por qué “en apariencia” y no un milagro a secas? / Helada frialdad
Las emociones han de ponerse de lado. Se requiere en este momento analizar el panorama con la mayor frialdad posible. Cuando durante este 2015 me sentaba con mi equipo de trabajo a considerar escenarios sobre la realidad actual y las inminentes elecciones parlamentarias, siempre afirmé que si yo fuera Fidel Castro aceptaría concederle no la mayoría simple, sino toda la Asamblea Nacional a la MUD.
Públicamente lo sostuve a través de diversos medios, aunque lo que más afirmé fue la probabilidad de que el régimen cedería la mayoría simple y quizás ninguna mayoría, porque abrigaba el deseo que Maduro se equivocara y, desplegando las “luces” que le caracterizan, buscara robarse el proceso completo, “consolidando” así su liderazgo dentro de un ámbito cerrado de aliados que le desprecian; mofándose de la comunidad internacional, asumiendo la actitud de guapetón de barrio, que es tan típica en él, y que vemos manifestando en hechos como la kafkiana prisión de tantos presos políticos que hoy se pudren en la cárcel, y los ridículos ataques a los que somete obsesivamente al presidente de una empresa respetada y admirada por el mundo entero.

Ajedrez infernal
Abrigaba el deseo de que Maduro se equivocara porque si se robaba las elecciones, esta vez su suerte no sería la misma; había suficiente fuerza y convicción en factores clave del país y del planeta, que hubieran usado este nuevo vejamen para ponerle coto final – y constitucional- al régimen, llevar a sus cabecillas a las cortes internacionales de justicia y organizar a la nación en tiempo perentorio para unas elecciones presidenciales que le dieran la bienvenida a una democracia real, liberada del cáncer chavista.
Y pensaba entonces, y aún lo hago, que siendo el régimen de Castro un campeón de ajedrez sentado en uno de los frentes de la mesa, ese jugador infernal no dejaría pasar este momento sin hacer una jugada magistral, riesgosa, increíblemente audaz, pero necesaria ante la realidad presente de un país al borde de la explosión social.
Consideremos lo ocurrido en 2007.  El régimen retrocedió ante la presión recibida y aceptó su derrota, aunque para ese momento disimuló la brecha con cifra artificiales que no reflejaban la contundente victoria de las fuerzas que se le oponen; pero reconoció su fracaso y bajó la cabeza.
Apenas había pasado un año, y la misma consulta – inconstitucional por lo demás – esta vez sí le dio la victoria a Chávez, pero como en esta ocasión también se concedía la reelección indefinida a todos los demás cargos de elección popular, entonces no hubo mayor protesta de la dirigencia política del país, que aceptó silente este nuevo fraude electoral y constitucional.
Pero este triunfo de 2007, regresó la confianza perdida en un CNE que para entonces estaba completamente devaluado, siendo percibido como una cueva de tramposos. A partir de entonces, se repitió hasta el cansancio que el régimen sí era derrotable electoralmente y que no había otro camino que ese para confrontarlo.
Los ases bajos las mangas de Fidel Castro
Llegamos a 2015 y tras seis años de fraudes electorales consecutivos, otra vez se logra inculcar en el escenario público la suspicacia hacia el CNE, quedando claro ante el mundo que en Venezuela se irá a las elecciones parlamentarias sin condiciones elementales garantizadas.
Todos estábamos preparados para el fraude que se cometería, era vox populi en cualquier rincón del planeta. Sumándole el hecho de ser este el peor año económico de la historia del país, el régimen tenía que recurrir a acciones excepcionales y riesgosas para coger un respiro, hacer una suerte de huida hacia adelante y ganar tiempo.
Ahogándose como estaba, al régimen le urgía sujetarse a alguna tabla que tuviera una suerte de poderes mágicos de transformación de la realidad y lo salvara del hundimiento:
1) “Borrando” su naturaleza dictatorial al punto de que suene ridículo siquiera sospecharlo;
2) Imprimiéndole alguna imagen de estadista a los jerarcas del régimen, a través de discursos de altura democrática incuestionable;
3) Disipando las dudas y suspicacias respecto al CNE, blindándolo para el futuro;
4) Calmando la presión social;
5) Trasladando la culpa de sus males a las fuerzas opositoras;
6) Consolidando un precedente de reconocimiento de resultados electorales adversos, lo suficientemente poderoso y espectacular como para eliminar cualquier autoridad moral que pudiese esgrimir la oposición en futuras contiendas, cuando se decida volver a activar el aparato fraudulento.
Para que esta “magia” funcionase, no podía quedar dudas sobre su recto proceder en las parlamentarias.
Y más de uno se preguntará el por qué no se limitó a conceder una mayoría simple, un riesgo menos audaz que quizás hubiera sido aceptado por la MUD, a juzgar por algunas declaraciones dadas por sus dirigentes más connotados, que estaban preparados para aceptar esa victoria a medias.
La razón tiene que ver con la presión social y el hecho de que habíamos sembrado en la matriz de opinión nacional e internacional el consenso de que esa mayoría simple representaría un fraude inaceptable.
Y era eliminar ese tufo fraudulento una de las prioridades del régimen, para así dejar a todos paralizados con la sorpresa, generando tal nivel de triunfalismo esperanzador que provocara un descenso abrupto de la angustia colectiva que amenazaba con explotar en cualquier momento.
No es casual en la mitología que el peor espectro de la caja de Pandora se llame “esperanza”.
Obvio que Maduro no quería esta derrota, tampoco los guapetones de barrio que le acompañan, que no tienen prurito en demostrar lo “arrechos” que son, y lo “consolidada” que está su revolución.  Estaban dispuestos a ejecutar su fraude sin ningún pudor.
Pero aquí hay que recordar que estos personajes son peones de un tablero, cuyas fichas las mueve un maestro, que sabe jugar el ajedrez político con el mismo virtuosismo con que Bobby Fisher jugaba el ajedrez convencional.
Concediendo la mayoría calificada, Fidel Castro expuso su reina con la finalidad de salvar al rey. El hecho de que fuera una jugada desesperada – para el ojo despistado una jugada irracional- no significa que no fuera necesaria ante la cruda realidad que enfrentaba.
Pero para hacerlo, seguramente no esperó al último momento, sino que lo planificó con suficiente anticipación para garantizar una disminución considerable del riesgo que correría.
Al igual que yo pensé desde principios de este año que entregar toda la AN a la MUD sería una jugada maestra de los Castro, estoy convencido que también lo pensó el más fiel representante de Lucifer.
Y como este particular ajedrez no es precisamente jugado por un maestro honesto, cualquier trampa es factible, y pueden estar seguros que ese truco se planificó con esmero profesional. Ahora se está corriendo la bola, creando una especie de leyenda urbana, de que el alto mando militar, encabezado por el Ministro de Defensa, decidió acatar la Constitución y en un gesto patriota obligó a Maduro a reconocer su derrota. Hemos visto a personajes de la vida pública agradecer al general Vladimir Padrino López por su actuación.  Pero una revisión elemental, revela los lazos estrechos de este señor con Fidel Castro, a quien reiteradamente, en forma pública y notoria, ha dado muestras elocuentes de fidelidad y sumisión.  Lo que ocurrió fue lo que sospechábamos desde antes del proceso electoral. Llegado el momento de la verdad, Maduro intentó actuar como agente libre e imponer su voluntad; pero allí estaba su amo Fidel Castro preparado para frenarlo y exigirle la subordinación debida; y ese amo actuó a través de un alto mando militar que le es completamente fiel.

Enseñanzas de la Grecia antigua
Cuenta Homero en la Ilíada y también Virgilio en la Eneida, que ya prácticamente derrotados los griegos por los troyanos, Odiseo le encargó al mejor de los carpinteros, Epeo el feocio, la construcción de un caballo de madera, colosal, hermoso, que luciera como una ofrenda de los dioses a los troyanos, para que se sintieran seguros de su victoria y fueran cegados por el triunfalismo.
Los troyanos bajaron la guardia y dejaron pasar al caballo, que colocaron en el centro de su ciudad como trofeo. Llegada la noche, descendieron de los compartimentos secretos los héroes griegos, que abrieron las puertas de la ciudad amurallada, para que entrara su ejército y destruyera a Troya. Así los troyanos fueron derrotados y los griegos se impusieron, logrando la hegemonía absoluta sobre su enemigo.
Este mito, cantado por los poetas para las generaciones de todos los tiempos, concentra enseñanzas que fueron materializadas con éxito en la realidad por genios consejeros de reyes y príncipes, como Sun Tzu y Nicolás Maquiavelo.
En el contexto que vivimos, es vital recordar esta mitología y asumir como un hecho que Fidel Castro usará ese caballo como una pieza esencial de su diabólico talento ajedrecista.  Conceder su régimen la mayoría calificada de la AN a las fuerzas que se le oponen, sin más ni más (y con una reacción tan pacífica del universo chavista), es prácticamente imposible de ser pensado por cualquiera que conozca el proceder de aquellos que se perpetúan en el poder, de cualquier período histórico que se considere.  Es sencillamente too good to be truth.
Me resulta difícil de creer que lo ocurrido el seis de diciembre no sea el plan B de Fidel Castro, al fin y al cabo, es una jugada perfecta. Castro mete en la MUD a varios agentes infiltrados (unos pocos le bastan), usándola de Caballo de Troya. Llega el seis de diciembre, y le quita el velo a la realidad, dejándole descubierta en todo su esplendor, sin trucos que la empañen; es una droga, la heroína inyectada en las venas del país.
Al desactivar su casa de los trucos, Fidel Castro permite que hable la verdad y la oposición conquiste totalmente la AN.
Los majunches en el poder
Valiéndose de las expectativas que la misma MUD le sembró a la población durante la campaña electoral, Castro sabe que ahora será la MUD el centro de atención de un pueblo desesperado y ansioso de soluciones mágicas a sus crueles problemas cotidianos.
Como la misma MUD promovió estas elecciones como un plebiscito, se le crea la ilusión al pueblo de que ha surgido un nuevo gobierno, un mandato de la oposición, “los majunches” sí volvieron, “regresó la cuarta República” al poder.
Ahora toca la realidad.  Los resultados electorales resucitan y empoderan a políticos devaluados, que el régimen tiene como necesarios para generalizar y perpetuar el discurso socialista y electoral en el espectro público. Se aniquila cualquier posibilidad en el corto plazo que surja una oposición que desee confrontarlo en un terreno diferente al que tradicionalmente el régimen ha controlado como si se tratase de su marioneta de circo. La izquierda conquista los espacios hegemónicamente.
Comienzan en enero 2016 las sesiones parlamentarias y sutilmente bajan del Caballo de Troya los agentes castristas infiltrados en la MUD. Las discusiones en la AN se complican. Los proyectos de leyes esperados, los diputados honestos de la MUD los ponen a debatir, pero de repente son saboteados con antagonismos ideológicos o meras inasistencias a las sesiones por parte de esos pocos diputados de la MUD (los infiltrados) que se “enferman” o “están considerando mejoras en las redacciones y contenidos de esos proyectos de ley”.
El régimen sigue destruyendo al país, pero esta vez sus incumplimientos con el pueblo son achacados al saboteo que le tienen orquestado desde la AN.  Ahora las casitas para el pueblo no se entregan por culpa de la MUD; las pensiones de los viejitos se retrasan por culpa de la MUD; tampoco aparecen los pollos y las medicinas por culpa de la MUD; la situación económica empeora por culpa de la MUD; los robos y secuestros no se controlan por culpa de la MUD; las colas para comprar cualquier cosa inexistente son culpa de la MUD; y así ad infinitumVieron ustedes, volvieron los de la cuarta y allí los tienen, no sirven para nada, solo para buscar implantar un modelo neoliberal que destruye las reivindicaciones que el chavismo le permitió al pueblo, están matando el legado de Chávez
Pasan los meses, la rabia del pueblo aumenta, sus expectativas, sembradas por la MUD durante esta campaña electoral, no se cumplen, ninguna, o casi ninguna.
Y no solo el saboteo de los infiltrados en la AN constituye la carta bajo la manga de Fidel Castro; también tiene bajo la otra manga el hecho de que el resto de los poderes públicos están secuestrados por su régimen y para que las leyes se promulguen y ejecuten, requieren de una intervención de los mismos que le será negada, y que la MUD, fiel a su “conducta institucional y apegada la constitución”, deberá acatar, so pena de ser tildada de “golpista” por el propio régimen al que han insistido en legitimar con el trillado argumento de la institucionalidad democrática que siempre respetarán. (Cambiar a los integrantes de esos poderes públicos, gracias a la mayoría calificada, resultará en la práctica mucho más complejo de lo que parecía durante la campaña electoral y durante la fiesta triunfalista que hoy está en su apogeo).
Y  ese “incumplimiento” de la MUD será el combustible para que el régimen ponga en marcha otra vez su aparato fraudulento, monte el teatro para su acto final, la consolidación de su proceso revolucionario a través de referéndum revocatorio tardío (que los infiltrados dentro de la MUD, en la AN, buscarán evitar o postergar al máximo) y/o elecciones presidenciales, que por supuesto “ganará” la ficha que decida el dueño del circo, que ante las denuncias de fraude que surgiesen, le bastará decir: lo que vale para el pavo, vale para la pava… vieron, cuando ganan los majunches, los revolucionarios lo reconocen, pero cuando pierden, entonces cantan fraude
El teatro se erigirá sobre falacias creíbles y creo que la más efectiva será el uso del argumento -hoy tan usado por casi todos los opinadores de oficio y políticos, incluyendo a connotados dirigentes de la MUD- de que el pueblo chavista votó por la oposición en estas parlamentarias para castigar al gobierno y hacerlo recapacitar, no porque le gustara esa oposición.
Para darle credibilidad al fraude que cometerá en el futuro y explicar cómo se pudo voltear a su favor un universo tan vasto de electores que hoy le repudió, al régimen le bastará afirmar: el pueblo chavista recapacitó al ver a los “majunches” gobernar desde la AN; regresó el amor hacia la revolución y el odio a los zombis de la “cuarta”, que ahora sí es verdad que no volverán más nunca a gobernar este país.



Conclusión
Para evitar que este escenario dantesco se materialice, la única salida que veo consiste en aprovechar al máximo la jugada desesperada que tuvo que hacer Fidel Castro para extenderle la vida (y quizás salvar) al régimen que estaba a punto de colapsar antes de las elecciones parlamentarias del seis de diciembre.
Y este aprovechamiento no puede delegársele todo a la MUD, eso sería mortal. El país entero debe activarse para exigir que la MUD ponga en marcha cuanto antes el referéndum revocatorio del mandato que hoy usurpa el ciudadano colombiano Nicolás Maduro Moros.  No puede esperarse ni un minuto una vez instalada la nueva Asamblea Nacional.
La prioridad número uno, junto con la liberación de todos los presos políticos, tiene que ser la revocatoria de Maduro a más tardar para el mes de abril y la convocatoria a unas elecciones presidenciales abiertas, donde participen todos aquellos que lo deseen, incluyendo a los liberados presos políticos (si para ese momento ya han sido liberados).
Cada mes que pase, es mes que aprovechará el régimen para hacer creíble la falacia de voltear al pueblo chavista y hacerlo recapacitar.
A partir de la farsa electoral de 2006, nunca creí en las elecciones como vía para derrotar a un régimen tan nefasto; son diecisiete años donde se han dejado pasar muchas oportunidades de oro para defenestrarlo. Pero por efecto paradójico de la misma destrucción a la que hemos sido sometidos, las circunstancias actuales han cambiado, haciendo que un referéndum revocatorio sea conveniente, pero solo en el corto plazo, en el muy pero muy corto plazo.
No puede haber otra agenda en la vida del país y tampoco en la AN, es quizás la única esperanza que nos queda de hacer que la estrategia de Fidel Castro le explote en la cara y nuestra Venezuela gane finalmente la partida de ajedrez, abriéndole la ventana a la libertad; renaciendo mucho más fuerte y sabia, lista para coger vuelo y alcanzar sus infinitas posibilidades de grandeza.
@jcsosazpurua / venezuelafenix@gmail.com

sábado, 17 de octubre de 2015

El arreglo floral que la MUD llama "justicia" Por: Roderick Navarro


El arreglo floral que la MUD llama "justicia"
Posted: 16 Oct 2015 03:51 PM PDT

Por: Roderick Navarro

15 Oct 2015

Resultado de imagen de Por: Roderick NavarroEl fin de la MUD-PSUV es inevitable. Los pactos y encuentros por debajo de la mesa, los lobbys de los famosos viejitos perversos,tratan de postergar su fin. Entre otras cosas, se hará un llamado de ambas partes a reconocer los resultados que diga el CNE. Quedará en evidencia –por enésima vez- lo que es la defensa del votoy el fin de su calle y voto.

Otro sector dentro de la MUD, fuera de estos encuentros, ha planteado —públicamente para cobrar importancia— su rebeldía.Estos autodenominados “rebeldes”plantean el voto como la consecuencia de la protesta de calle. Es decir, protestar es votar.

Luego de #LaSalida, el #CambioUrgente, la Constituyente, el Congreso Ciudadano, la Transición y las parlamentarias de Diciembre, ahora hablan de la Justicia Transicional para otroproceso de transición en el supuesto de que “ganen” la AN. Freddy Guevara en una entrevista que le realizó la revista Newsweek dice al respecto: “Hay un concepto, que se llama “justicia transicional”, que básicamente pone en conflicto dos valores que entran en juego: justicia y paz. Aquí puede ser que nosotros tengamos que acordar incluso algún tipo de impunidadpara alguna gente. Y ahí entra una discusión filosófica, ética y moral, sobre qué cosas estás dispuesto a sacrificar por el bien común, por una transición rápida y lo menos traumática posible”.

¿De dónde sacaron este “generar espacios de impunidad para algunos”? ¿Cuál ha sido la agresión que han recibido los que han estado en el poder para que se les conceda un perdón por cualquiera de sus crímenes? Me es propicio reivindicar lo que escribió Carlos Da Silva sobre lo que significa la justicia para nosotros De la Justicia

Venezuela no está para un nuevo Pacto de Punto Fijo con sectores del régimen, un pacto con criminales. Mientras que ellos con la frase “no es igual un choro que un asesino” intentan decir que hay criminales buenosy criminales malos, para nosotros no hay diferencias. Detrás de esa frase no solo hay una debilidad muy grande, sino que se perpetúa el fenómeno que ha potenciado la criminalidad en el país: la impunidad. Detrás de esa frase se puede ver el desconocimiento del rol que quieren asumir. En este sentido, lo peligroso de que ellos estén en el poder es que –en el supuesto que ellos plantean- serán tan débiles que no tendrán otra opción que perdonar a estos criminales, porque no tendrán estabilidad política dentro de las quebradas instituciones del Estado.

¿Qué sigue luego? ¿Repartirse unos ministerios entre ellos para que sigan viviendo del Estado y se queden tranquilos? ¿Quedarán perdonados los choros que saquearon las arcas de la Nación? ¿Esto quiere decir que se perdonaránselectivamente casos de corrupción con PDVSA, PDVAL, los ministerios, CADIVI, SIMADI, CENCOEX, y un largo etcétera?. No contentos con perdonar a los corruptos, ¿perdonarán selectivamente a los violadores de DDHH y narcotraficantes? ¿A cuántos jueces darán salvo conducto por sus injusticias? ¿Cuántas embajadas servirán de consuelo? Imagínense la protección judicial que tendrán en un partido político como el PSUV o los que huyan hacia la MUD como mejor guarida.

La MUD insiste en la buena fe de quienes han desgraciado nuestras vidas como venezolanos. Esto es lógico: solamente los socialistas pueden creer en la buena fe de otros socialistas.Es por ello que ahora en Washington hacen eventos para alentar la inversión –y las suyas- en la Cuba de los Castro (http://goo.gl/1X6SKL) ¿Recuerdan cuando dijimos que la MUD intercedía por el régimen en Washington? ¿Recuerdan que Jacobson dijo que fue Aveledo? ¿Recuerdan que quienes más estuvieron en contra de las sanciones a los funcionarios corruptos del régimen fueron precisamente los de la MUD? Es importante recordar quiénes promovieron el diálogo para matar las protestas del 2014; ahora éstos y los rebeldes –que no fueron a “dialogar”- están llamando a votar por sus candidatos.

Todo lo que sucede no es mera casualidad. Es parte del proyecto SOCIALISTA del Foro de Sao Paulo. En Venezuela necesitan la estabilidad del sistema político, así como en Colombia. Por eso, Voluntad Popular estaría a favor de la “paz” con la que Santos dejará impunes los crímenes de las FARC, pues se basa también en ese concepto de justicia transicional.

Luego de todos los crímenes que ha realizado las FARC durante más de medio siglo en contra de la población, se les pretende perdonar para que puedan aspirar al poder de manera formal como partido político. Según el gobierno colombiano “un acuerdo de justicia transicional es imprescindible para firmar un acuerdo de paz y lograr la mayor cantidad de justicia posible en una negociación política”. ¿Es en base a este isomorfismo que nos conducen al futuro? ¿Es para esto que quieren que Leopoldo López sea Presidente de la República?

En medio de todo esto es imposible no ver esta ironía: mientras que VP apoyó a Petro cuando fue destituido por el Señor Procurador y ahora apoya la tesis de la justicia transicional —y por eso guarda silencio ante el peligrosísimo proceso que vive Colombia— el partido Centro Democrático insiste en ser solidarios con ellos.

El chavismo tiene su salvación en la MUD, como hemos dicho antes, no en el PSUV. La justicia de la izquierda no es justicia, es arreglo floral. La justicia de la izquierda siempre será flexible con la izquierda, por eso, nunca con ellos existirá la paz ni el orden. En este sentido, tendrán que hacer uso de la fuerza del Estado para conseguirlo, es decir, estaremos aún muy lejos de ser un país libre.

La MUD propone sacrificar la justicia en nombre de la población para lograr su propia estabilidad política con el régimen. Para frenar esto, la solución es desconocerlos.

Libertad o nada

Síguelo en Twitter: @RoderickNavarro

martes, 15 de septiembre de 2015

Venezuela: ¡Culpable! Por Luis Manuel Aguana





Resultado de imagen de Luis Manuel AguanaTal vez todos los venezolanos hayamos albergado en lo más íntimo la esperanza de un veredicto favorable a Leopoldo López. Quizá por aquello del análisis según el cual al régimen “no le convenía” tener a ese preso mas tiempo. Sin embargo fue una vana ilusión. El régimen actuó de nuevo en forma predecible.



Pero hagan un poco de memoria. ¿Quién iba a ser el culpable de los crímenes de Puente Llaguno el 11 de Abril de 2002? Todos los venezolanos vimos por televisión en vivo y en directo los disparos que hacían las bandas armadas del régimen hacia una multitud indefensa. ¿Y quienes terminaron resultando los culpables? Los jefes de la policía que precisamente la protegían, los Comisarios Vivas y Simonovis, así como el resto de los policías metropolitanos que los acompañaron. El régimen ya tenía sus culpables del lado opositor para una masacre provocada por su gente. Jamás habría posibilidad alguna de un juicio justo para ellos porque ya habían sido condenados.



Lo mismo sucedió con Leopoldo López. ¿Quién iba a ser el culpable de las muertes provocadas por el régimen durante las protestas que siguieron al Día de la Juventud de  2014? Los 43 muertos no tienen a otro responsable que el mismo régimen porque todos lo vimos igual que el 2002. Pero el régimen encontró al culpable perfecto, el discurso “incendiario” de Leopoldo que hizo que la gente saliera a la calle a protestar, y al ser masacrados de la misma manera que el 2002 por gente del gobierno, uniformada o no, esto lo convirtió en el “culpable” de esa tragedia.



“No tiene la culpa la estaca si el sapo salta y se mata” dice el refrán popular aplicado por el régimen. De acuerdo a esta lógica perversa los regímenes autoritarios “no son culpables” que las poblaciones protesten por sus desmanes y arbitrariedades sino quienes las iniciaron, y el régimen y sus seguidores, en consecuencia, tendrán licencia para matar a los ciudadanos durante las manifestaciones que realicen, sin ninguna responsabilidad.



Con esta “lógica” asesina se ha movido el régimen chavista-madurista en los juicios que han iniciado a todos los presos políticos. Entonces Leopoldo ya era culpable antes del juicio, por lo que era inútil esperar otra sentencia que la injusticia que presenciamos los venezolanos el jueves 10 de septiembre de 2015.



Entonces no hay nada nuevo bajo el sol y eso era lo esperable, como la sentencia del régimen. Y esto no es más nada que el mundo al revés. Me da la impresión que todos estamos al revés. La población en su conjunto no acaba de asimilar las implicaciones de lo que nos está sucediendo. Hablan de la boca para afuera de que estamos en una dictadura y todo el país se detiene a esperar una sentencia a Leopoldo distinta a la que dio la dictadura. Venezuela entera expresa que hay una dictadura, y se terminan cifrando las esperanzas de salir de ella el 6 de Diciembre. ¿No les parece esto una vaina de locos? ¿O seré yo el loco?



Venezuela no tiene un comportamiento acorde con lo que está pasando. Es verdad que lo ha tenido por períodos, como en el 2014. Pero ha venido en oleadas, de acuerdo a los distintos momentos que se han vivido en el país, y muy en especial de la mano de los estudiantes. Muchos dicen que por menos de lo que sucede ahora en el país, con las vejaciones en las colas, la hiperinflación y el desabastecimiento vino el Caracazo de 1989, que por cierto capitalizó muy bien Hugo Chávez, el golpista en 1992.



Entonces cabe bien hacerle a la oposición oficial la siguiente pregunta: ¿consideran ellos que estamos o no estamos en una dictadura? Pareciera que no hay claridad sobre el particular cuando indican que es una dictadura pero podrán salir de ella el 6D. No puedes decir que hay una dictadura y por el otro decir que saldrás de ella con unas elecciones. Eso es una contradicción.



El día anterior a su arresto escribía que si Leopoldo se entregaba a esta dictadura, (ver Entrega o Resistencia http://ticsddhh.blogspot.com/2014/02/entrega-o-resistencia.html)  él y su familia no debían esperar menos que los vejámenes a los que el régimen sometió  a Simonovis y a los suyos desde el año 2002, siendo preferible asumir una actuación en resistencia. Lamento haber tenido la razón.



Entonces, hasta que no tengamos -líderes y ciudadanos- el comportamiento de un país en dictadura (ya las hemos vivido con lo cual deberíamos saberlo: ver Rebelión Civil en http://ticsddhh.blogspot.com/2013/11/rebelion-civil.html) y seamos consecuentes con las acciones que se desprenden de tal condición, será imposible coordinar las tareas  tendientes a resolver el problema. Siempre habrá grupos que actúen solos de acuerdo con esa caracterización y otros que no los seguirán porque les dirán “radicales”, desperdiciando una energía vital que todos necesitamos en el conjunto, en un inútil ir y venir de protesta dividida.



En este sentido, todos estamos condenados a esperar el 6D a ver qué pasa, porque existe el convencimiento generalizado que proviene de la oposición oficial mantenida por la dictadura, de que “esta vez sí” saldremos de esto. Pero como en otras oportunidades, no saldremos. Y no saldremos no solo porque no creo que los dictadores vayan a elecciones que no van a ganar, sino porque toda la sociedad en su conjunto tiene la profunda esperanza de un veredicto favorable a la democracia, pero proveniente de las urnas electorales podridas de un régimen tramposo; de la misma manera como tenía la íntima esperanza del veredicto favorable a Leopoldo proveniente de un sistema judicial profundamente corrompido a favor de una dictadura real.



Espero que el 7D, cuando todos estemos en la profunda depresión colectiva producto de un nuevo zarpazo del régimen, y preguntándonos en donde estarán aquellos que prometieron que iban a cambiar las cosas, reflexionemos en cómo se debe actuar seriamente en una dictadura. Y cuando lo hagamos, y todos actuemos verdaderamente en consecuencia a ese hecho, el régimen en su lógica perversa nos sentenciará a todos como culpables, como lo acaba de hacer con Leopoldo López, por gritar ¡abajo la tiranía! y convocando al pueblo a las calles. Pero si ese momento llega, y toda Venezuela sea sentenciada ¡culpable!, ese solo hecho le quitará las esposas a Leopoldo y al resto de los presos políticos, como él mismo premonitoriamente lo dijo, de las manos de un pueblo libre.



Caracas, 12 de Septiembre de 2015





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