jueves, 12 de marzo de 2015

General Carlos Peñaloza: ¿Somos una amenaza a la seguridad de EEUU?



Resultado de imagen de General Carlos PeñalozaGeneral Carlos Peñaloza 

¿Somos una amenaza a la seguridad de EEUU?

La decisión de Obama de designar a Venezuela como una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos agarró por sorpresa a mucha gente. Unos dijeron que era una exageración porque no tenemos cómo amenazar a los norteamericanos. Otros dijeron que era un plan del imperio para invadirnos. La intención de estos últimos es utilizar el viejo expediente de alebrestar el patrioterismo ante un presunto enemigo extranjero. Ese sentimiento ellos mismos lo han adormecido aceptando la tutela del imperio enano de los Castro.

¿Cómo un pequeño país en ruinas, destruido por la incapacidad y saqueo de los funcionarios del régimen que lo atosiga puede ser un peligro para la mayor potencia mundial? Las amenazas inusuales y extraordinarias provenientes de Venezuela son el comunismo, el narcotráfico y los vínculos con el fundamentalismo islámico.

El título 50 de las leyes estadounidenses codificadas se refiere a las leyes para la guerra y la defensa nacional. En el capítulo 35 de ese título está contemplado lo dispuesto para enfrentar situaciones de emergencia internacional. La Sección 1701 de ese título cubre las amenazas inusuales y extraordinarias y la Sección 1702 describe la autoridad presidencial y sus obligaciones ante las amenazas. Obama actuó en cumplimiento de lo establecido en esas dos secciones utilizando el lenguaje especificado en esos textos legales. Entre las principales amenazas que perciben el presidente y sus asesores están el narcotráfico y el terrorismo islámicos. Venezuela está incursa en ambas situaciones y es natural que se le considere una amenaza pese a no contar con un arsenal nuclear ni contar con fuerzas militares capaces de enfrentar con éxito a los americanos.

El hecho que Venezuela sea un país pequeño y empobrecido por la corrupción e ineptitud de su gobierno no le impide ser una amenaza seria. En 1983 Granada, un país minúsculo con apenas 90 mil habitantes, también fue considerada una amenaza. En 1989 Panamá también fue designada como tal cuando Noriega era el dictador todopoderoso que amenazaba con un machete a los opositores. No podemos esperar que la primera potencia del mundo se siente con los brazos cruzados a esperar que la polilla comunista con sus nuevos aliados del narcotráfico y fundamentalistas islámicos carcoman sus cimientos.

La estrategia de Maduro para enfrentar a los EEUU ha sido desarrollada por los Castro y Raimundo Kabchi, un terrorista libanés dirigente del Hezbollah que se ha convertido en el cerebro del régimen para estos menesteres. Este personaje fue el asesor de Chávez para el Medio Oriente. Kabchi se convirtió en la sombra de Maduro junto con Maximilien Arvelaiz desde que éste fue Canciller. Hezbollah es un grupo terrorista shiita financiado por Irán y Venezuela. Maduro, quien no es venezolano, ha involucrado a Venezuela en un peligroso juego de poderes en medio de una aguda crisis económica creada por la ineficiencia del modelo comunista. Esta rémora, en conjunción con la banda de ladrones enchufados y boliburgueses, ha consumido la riqueza petrolera y destruido a Pdvsa, la gallina de los huevos de oro.

Mientras un indocumentado esté a la cabeza del régimen de Venezuela rodeado de una banda mafiosa de hampones y narcotraficantes comunistas, será una amenaza para los EEUU y los presidentes de ese país están obligados por las leyes a obrar en consecuencia. Entretanto los fantasmas de Cipriano Castro y Noriega caminan por Venezuela.


http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1079081



martes, 10 de marzo de 2015

Índice y decálogo de los países desdichados Carlos Alberto Montaner

Resultado de imagen de carlos alberto montanerBloomberg Business reveló recientemente que Venezuela es el país más "miserable" del mundo. La traducción es demasiado literal. En español sería más apropiado decir que es el más "desdichado".
La aseveración de Bloomberg surge de la aplicación de una simple fórmula acuñada hace más de medio siglo por el economista norteamericano Arthur Okun: se suman el nivel de desempleo y el índice de precios. Con esos elementos se compila el Misery Index.
Venezuela, en efecto, tiene la inflación más alta del planeta, lo que se refleja en el índice de precios, pero su nivel de desempleo es bajo, menos de un 7%, aunque la mayor parte de los puestos de trabajo han surgido en el sector público, dado que miles de empresas han debido cerrar sus puertas por las desquiciadas medidas antieconómicas del gobierno chavista.
El segundo país en ese Índice de Desdicha es Argentina. A una escala menor, el gran país sudamericano también es víctima de una altísima inflación. Nada nuevo bajo el sol. Lleva décadas de intermitentes malos gobiernos. Como el bandoneón que tanto gusta en aquellos parajes, se expande o contrae frecuentemente. Ahora está en una fase aguda de contracción.
La inflación y el desempleo son dos flagelos que explican la desgracia de una sociedad, pero no son suficientes. Yo agregaría otros ocho factores para construir el decálogo de las desdichas capitales.
El desabastecimiento sería el tercero. Pasarse la vida en una fila esperando para poder comprar algo es una maldición que suele materializarse en los países socialistas de economía centralizada y controles de precios. Los venezolanos ya han descubierto el horror de pelearse a puñetazos por comprar unos pollos o tres rollos de papel higiénico.
El cuarto sería el porcentaje de delitos. Es espantoso vivir con la guardia en alto, encerrado en la propia casa, sometido a un virtual toque de queda porque tan pronto se pone el sol los ladrones, asesinos y violadores salen a cometer sus fechorías. Según el International Crime Index, que computa una docena de graves violaciones de la ley, Venezuela es el segundo país del planeta en número de delitos (84,07). El peor es Sudán del Sur (85,32), un país recién estrenado en medio de una guerra civil. Más de 50 se considera una sociedad peligrosa. Singapur, la menos peligrosa, luce un 17,59.
El quinto es el nivel de corrupción de la administración pública. Como se trata de delitos ocultos, hay que confiar en la opinión general de la gente. La institución dedicada a medir estas percepciones es Transparencia Internacional. De acuerdo con ella, Venezuela es una pocilga. Es el 160º de 175 países escrutados. El peor, con mucho, de Hispanoamérica.
El sexto es la protección y la calidad de la justicia. Si cuando usted tiembla llama a la policía para que lo proteja, es una buena señal. Si cuando la policía se acerca usted tiembla, la situación es muy grave. A la labor de los agentes del orden se agrega la existencia de leyes razonables, jueces justos, procesos rápidos y cero impunidad.
El séptimo es la movilidad social. La posibilidad real de mejorar la calidad de vida por medio del esfuerzo propio. No hay situación más triste que saber que, hagas lo que hagas, tu vida seguirá siendo pobre, y lo más probable es que mañana será peor que hoy.
El octavo es el PIB per cápita. Es decir, la suma del valor de los bienes y servicios producidos por una sociedad durante un año. Se podrá alegar que la repartición es desigual, pero hay una evidente correlación entre el PIB per cápita y la calidad de vida. Como regla general, los 20 países con mayor PIB per cápita del mundo son los que encabezan el Índice de Desarrollo Humano que publica la ONU.
El noveno elemento es la libertad. Aunque no se menciona, los países menos libres, aquellos en los que la camarilla del poder toma todas las decisiones, aporta todas las ideas e impone sus dogmas por la fuerza, son los más pobres y los menos dichosos.
El décimo, por último, es la cantidad de emigrantes. No hay síntoma más elocuente del fracaso de una sociedad que el porcentaje de gente que tiene que escapar de ella para sobrevivir. Cuanto más educada es la emigración –como sucede con la venezolana–, más evidente es el desastre. Cuando emigran los emprendedores, los ingenieros, los médicos, las personas que teóricamente pudieran labrarse un buen porvenir en la patria en que nacieron, es señal de que estamos ante sociedades fallidas.
Hay que compilar ese índice. Cruzar esas variables sería muy útil.

domingo, 8 de marzo de 2015

La ABSTENCIÓN de los “NO ABSTENCIONISTAS”


La ABSTENCIÓN de los “NO ABSTENCIONISTAS” 


Un amigo, inteligente y sencillo por demás, me comenta recientemente: la verdadera pregunta para todos aquellos que hablan mal de los abstencionistas, radica en el verdadero fondo de la palabra. Seguido lanza la pregunta: ¿será que no se han percatado los promotores del votar por votar, que en esencia ellos son los principales abstencionistas? 


Cuando se analiza en profundidad lo sucedido desde el 2004 a la fecha, tenemos que concluir que los más peligrosos abstencionistas son los supuestamente “no abstencionistas”. 


El pueblo llano no votó en el año 2005. No necesitaba ser “muy preparado” como para entender que el CNE torció la voluntad popular en el referéndum del 2004. Y en agosto 2005 se practicó la “abstención de votar”, y vaya que fue contundente: 85% de la población electoral no votó. 


Claro, abstenerse sin una acción clara para el día siguiente, es un error político. Previa a la gran acción del 2005, fue la masiva acción de calle del 11 de abril del 2002: una inmensa marea de caraqueños logró la renuncia del personaje que ya se fue. Pero el 12 de abril, esa inmensa movilización humana se quedó en sus casas, producto de algo muy válido: el miedo. En ambos casos, la falta de una acción pacífica pero contundente para los días siguientes, marcó la pérdida de un gran “momentum” político en ambas reacciones populares. 


Ahora bien, veamos 8 acciones “abstencionistas” de los promotores del “votar a ciegas y sin presencia en las calles”: 


1. Pudiendo evitar desde el mismo 2005 el uso de las captahuellas, no solo las aceptaron, sino que se convirtieron en los principales defensores del sistema electrónico. Es decir, se abstuvieron de defender la simplicidad que debe caracterizar a un sistema electoral, elemento fundamental para que el pueblo será el verdadero actor protagónico de una elección; 

2. Sabiendo que no se ha practicado una AUDITORÍA del Registro Electoral, que sea profesional e independiente, y basada en las mejores prácticas, nos dicen en cada elección que el RE está bueno. Es decir, se abstienen de auditar de verdad; 

3. Sabiendo que el Sistema de Huellas (registro incluido) no funciona, en el verdadero sentido de la palabra, se dan el lujo de firmar un acta con el CNE, en la que manifiestan no tener objeciones, con todo y el 8% de personas “sin huella”. Es decir, se abstienen de denunciar el viciado sistema de identificación del elector; 

4. Sabiendo que, por diseño del CNE, es imposible lograr la defensa del voto en el 40% de las mesas, te dicen que no dudes en votar, porque ellos garantizan testigos en todas las mesas. Es decir, se abstienen de luchar por la eliminación de los centros indefendibles; 

5. Cuando se les demostró que la unión de la captahuella a la máquina de votación es el paso más certero que ha dado el CNE para poder conocer por quién vota la gente, salieron al paso, diciendo que un “algoritmo tipo sorteo de bolitas” desordenaría la secuencia de huellas y votos en la memoria de la máquina, cuando es sabido por ellos que, para empezar, no hay garantía de que la máquina que llega a una mesa no haya sido intervenida uno o dos días antes de la elección. Es decir, se abstienen de defender el secreto del voto; 

6. Cuando sabían perfectamente que el candidato del 7 de octubre estaba condenado a irse, y que ese era el momento más oportuno para ponerse duros con el CNE y exigir la eliminación de la captahuella, la auditoría del RE y la eliminación de los centros hechos a la medida del Régimen, so pena de no ir a votar, a sabiendas que en unos meses tendrían que volver a convocar elecciones, entonces llaman a votar y a reconocer que el susodicho ganó limpiamente, con lo cual, debes concluir que se abstienen de presionar al CNE para exigir condiciones mínimas para votar; 

7. Cuando el pueblo se arrecha el 14 de abril, y el candidato se les une llamando a la calle, y dos días después, estos líderes llaman a que la gente se quede en las casas a escuchar “mentira fresca”, entonces puedes concluir que se abstuvieron de defender la voluntad popular; 

8. Cuando ellos saben que el 14 de abril, de acuerdo a este sistema electoral, el sr. De Miraflores ganó en el 71% de los municipios, y ellos te lo ocultan, para que vayas nuevamente y en forma obediente a votar, sin importarles que en la noche del mismo 8D te encuentres con que el CNE diga que el “proceso” triunfó en más del 70% de los municipios, y que por tanto, una vez más el mapa venezolano es rojo rojito, entonces debes concluir, que se abstienen de ser políticamente transparentes. 


En resumen, hemos tenido dos formas de abstención. La que se practicó puntualmente en el año 2005, y la que la élite de los “no abstencionistas” ha practicado en los últimos 8 años. Y esta última, encierra un problema ético mucho más profundo que la del llamado, poco coherente, de no votar que hicieran los ciudadanos de a pie en el 2005, porque en esencia ha contribuido a legitimar una y otra vez los poderes públicos, incluido el que se reúne en Miraflores. 


Ahora bien, el momento político de hoy es muy distinto al del 7O y al del 14A. 


Hoy, ese pueblo que confió en que se lucharía por hacer respetar la voluntad expresada el 14A, deambula de un lado para otro para conseguir comida y artículos de limpieza, y también, líderes de verdad. 


Hoy, el pueblo no habla de elecciones sino de la escasez, el alto costo de la vida, la inseguridad, y del temor a una explosión social. 


Y mientras esto ocurre, el Régimen juega a la política del “miedo”, y la élite de los “no abstencionistas”, a lavarle la cara el CNE, y por ende, a la estafa histórica llamada 5ta República. 

Es comprensible que los electores de los municipios (30% de los 335) donde siempre gana la oposición, vayan a votar. Pero el verdadero norte es poner sobre la mesa lo políticamente correcto, y ello pasa, por crear espacios novedosos que canalicen las verdaderas inquietudes de la gente, que entiende que las elecciones, por ahora, pasaron a ser un tablero que no resolverá las grandes tensiones por venir. 


@igaztelu 
www.gainzaedmat.blogspot.com




viernes, 6 de marzo de 2015

El nazismo, Chávez y las elecciones. A Julio Borges, Henrique Capriles y Teodoro Petkoff.



El nazismo, Chávez y las elecciones

4 Marzo, 2015

A Julio Borges, Henrique Capriles y Teodoro Petkoff

1. El nazismo vivió dos momentos antinómicos respecto a su valoración de los procesos electorales y la función que cumplían en el contexto del parlamentarismo liberal: frontalmente crítica y utilitaria desde el Putsch de la cervecería, en noviembre de 1923 hasta el 30 de enero de 1933; apologética e incondicional a partir del 31 de enero de 1933. Las consideró tramposas, intrínsecamente injustas e inmanentes al liberalismo dominante, que fijaba las reglas, para convertirlas al día siguiente del asalto al Poder, en la más cabal expresión de la voluntad popular: la voz del pueblo, siempre y cuando de manera directa, asamblearia, a mano alzada y a cara descubierta. Del rechazo a una guillotina privada en manos del sistema liberal a un clamor plebiscitario en manos del nacional socialismo.
Quien mejor expresaría el rechazo a los mecanismos electorales a los que consideraba trampas caza bobos de conservadores, liberales y católicos de centro, fue el gran constitucionalista alemán Carl Schmitt. Para quien, bajo las normas del liberalismo, toda auténtica equidad estaba descartada en esencia cuando la oposición, sin Poder, se enfrentaba al oficialismo, con todo el Poder en sus manos. La clave de ese rechazo: la inequidad esencial entre detentores y adversarios del Poder. Y según el cual, el ganador de los últimos procesos electorales contaba con una ventaja de todo orden, que conspiraba contra el cambio y garantizaba la preservación del sistema: poder institucional, poder político y poder económico.
No se trataba, como lo explicita de manera deslumbrante el abogado del nazismo en uno de sus mejores alegatos, de mero oportunismo: la falsedad de los procesos electorales bajo el régimen democrático liberal hacía a su esencia. Lo público, la teología política de la meta individualidad y del colectivismo de la sangre, la tierra y la raza – o la clase proletaria en la concepción marxista – a la que apuntaba la concepción revolucionaria del nacional socialismo, rechazaba categóricamente la privatización de lo público, la hegemonía de lo individual, la subsunción del destino colectivo a un momento específicamente individual, subjetivo. Exactamente como el colectivismo comunista. Por ello, el solo hecho de encerrarse un individuo en una caseta aislada para comunicarse privada, secretamente con la voluntad general del Estado negaba la esencia de la político, del espacio público. Votar, para ser auténtica expresión del pueblo y de la raza originaria, debía cumplirse a la intemperie: ser un juramento cósmico frente a los dioses del Walhalla, el panteón de los Nibelungos. Como las asambleas multitudinarias de los alemanes de la suástica en la explanada de Núremberg, bajo las banderas, los estandartes y los pendones rojinegros de la Raza Aria. El individuo, el sujeto, sólo podía trascender a la esfera de lo público renunciando a toda singularidad, a toda particularidad, para fundirse en el colectivo. De allí el odio primigenio del colectivo primordial – la raza aria – a lo distinto, cualquiera fuera el medio de la diferenciación: cultura, etnia, religión, lenguaje. De allí la guerra a muerte a las disidencias más específicas y notorias: eslavos, gitanos, judíos.
2. No es su rabioso antiliberalismo el que sufre un vuelco a partir del fracaso del golpe de Estado que intentara en noviembre de 1923 y sus dos años de cárcel: es su comprensión del papel que la lucha electoral podría cumplir en su ascenso al Poder. Contrariando la teoría leninista del asalto al Poder mediante un simple golpe de audacia, comprendió que ante una sociedad compleja, como la alemana – Gramsci llegaría a la misma conclusión en su estadía en la cárcel – debía competir por el control de la Hegemonía política, difundir la cultura nazi, arrinconar a los partidos del sistema y entrar por la mínima rendija que le abrieran las elecciones al vestíbulo del Poder. Lo demás sería coser y cantar. A garrotazos. Guerra de trincheras.
“En un Estado moderno” – escribió desde la cárcel de Bamberg en 1925 – “no se conquista el Poder luchando contra, sino con el Estado”. Primero había que conquistar el Estado. Mediante elecciones. Y luego, disponiendo del favor de sus instituciones y atropellando la Constitución, vaciarlo de toda institucionalidad democrática y como quien cambia un puente de ferrocarril sin interrumpir su tránsito, ir desmontando paso a paso y tan rápida y profundamente como fuera posible, todo el andamiaje democrático-burgués, todo vestigio de liberalismo. Transitar, de esa forma, del Estado liberal de Derecho al Estado total, como lo llamara Mussolini. Era el nacimiento del totalitarismo en Occidente.
Con una particularidad que, para inmensa desgracia de los liberales alemanes de derecha y del centro, incluso de la izquierda socialista y comunista, desalojados del Poder ese 30 de enero de 1933 jamás comprenderían: ese proceso de desalojo y copamiento no es reversible, es unidireccional, sólo funciona en dirección al totalitarismo. La derrota y desaparición de un Estado Totalitario sólo puede producirse mediante la violencia extrema, como la Guerra contra el fascismo alemán, o mediante la auto implosión por desgaste e incapacidad y crisis endógena, como en el caso de la Unión Soviética. El caso de Cuba y Corea del Norte es patético: sus regímenes podrán sobrevivir tanto como les permita el haberse habituado a vegetar en la más extrema indigencia. Dictaduras como la de Pinochet son de otro jaez: son dictaduras parciales, inmanentes al sistema, no cuestionan sus fundamentos. Antes bien, surgen para salvarlos, como en los orígenes de la institución de la dictadura por el senado romano, las de Cincinato. Duran mientras son imprescindibles. Luego desaparecen dando paso a la normalidad.
En cuanto los nazi ingresaron al Poder convocados por Hindenburg comenzaron la faena de demolición, acelerada un mes después gracias al inducido o cosechado incendio del Reichstag. En un año el Estado de Weimar era una ruina sobre la que se había erigido, con gigantesca fuerza, en gloria y majestad, el Estado del Tercer Reich. Sólo faltaba la tragedia, consumada doce años después, en 1945: Alemania hecha ruinas, por y en manos de los aliados.
3. Todo lo que las elecciones podían dar de sí, lo dieron. Reblandecer al sistema de dominación, ganar la calle, acorralar al establecimiento y asaltar el Poder. Tuvieron que pasar sesenta años para que ese mismo proceso volviera a tomar cuerpo, guardando las debidas distancias, con el golpe de Estado de Chávez y sus comandantes y el ascenso al Poder siete años después: empujaron la democracia venezolana a la crisis, fueron amnistiados, aceptaron el juego electoral y entraron a saco a la institucionalidad democrática en 1999. Luego de lo cual hicieron exactamente lo que Carl Schmitt tanto le criticara al sistema electoral burgués: apropiarse de los mecanismos electorales, amasarlos a su antojo, semejanza y conveniencia y abusar tanto como les fuera necesario para arrinconar a la oposición y condenarla a la absoluta impotencia. O compartía el juego o desaparecía. El voto o la vida.
Dobles han sido las ventajas del juego electoral bajo las coordenadas antiliberales del chavismo cívico militar: maniatar a la oposición ungiéndola al yugo electoral y amputarle sus fueros constitucionales, por una parte. Y obtener la legitimación internacional, crédula respecto de la pulcritud y legalidad de dichos procesos y alienada hasta la médula en la creencia de que la realización de elecciones, poco importa su verdad real, constituye la clave definitoria de un sistema democrático. En ambas perversas faenas, la oposición venezolana sirvió de aliada, cómplice y alcahuete. Por razones difíciles de entender, y más difíciles de explicar. Salvo que se comprenda la imbricación ideológico cultural de los socialismos venezolanos de toda suerte con el chavismo caudillesco y militarista. Con el cual le une un subcutáneo cordón umbilical.
En Venezuela, desde los sucesos del 11 de abril, que terminaran por entregarle el control supremo del Estado a la tiranía castrista y la sumisión plena de Hugo Chávez a Fidel Castro, en rigor todas las elecciones han sido fraudulentas. Comenzando por la descarada, ilegal y abusiva inflación del REP a partir del 2003 mediante la nacionalización a destajo de extranjeros reales o imaginarios, la compra masiva de conciencias mediante una gigantesca inversión de recursos ordenados por la ingeniería de dominio de especialistas cubanos y el paquete de misiones puestos en práctica a la carrera y a extremos irrisorios, hasta la redistribución de los circuitos siguiendo criterios capaces de entregar mayorías a destajos: el viejo, manoseado y siempre eficiente “gerrymandering”. Todo lo cual bajo un proceso de automatización que ha permitido la manipulación total de resultados, ante el descarado empleo de los medios y poderes del Estado para controlar las asistencia de votantes, la amenazas de castigos y el chantaje indisimulado a los sectores populares más débiles de la población. Y la marginación absoluta de la oposición en su proceso interno de totalización, conteo y revisión.
Nada de todo esto hubiera podido llevarse a la práctica sin la anuencia implícita o explícita de aquellos sectores de la oposición, que no consideraban un delito dotar a los millones de indocumentados de una nacionalización ad hoc, insólita disposición de la que existen suficientes testimonios. Del mismo tenor y por los mismos personajes que consideraron no ser un delito en absoluto que el candidato a la presidencia a la muerte de Chávez no hubiera nacido en Venezuela. Asunto que consideraron intrascendente. Son quienes consideran que la Constitución es de goma: a gusto de las necesidades de la circunstancia. Prêt a porter. Los mismos que aceptaron convertir un referéndum revocatorio en un plebiscito, torciendo la esencia del artículo 72 de la Constitución, toleraron su postergación durante todo un año, contra las mismas disposiciones de ese violado artículo constitucional, acataron la repetición de la recaudación de firmas por motivos futiles, no alzaron la voz cuando el CNE dio los resultados que le convenían al régimen y entraron en el demoníaco juego de la gallinita ciega en que Jorge Rodríguez y su combo convirtieran los procesos electorales desde entonces.
Hay una pegunta que jamás nunca nos será respondida: ¿por qué ese amplio, mediáticamente mayoritario y poderoso sector de opinión que ha servido nolens volens de cómplice en todo ese perverso proceso de control político y social aceptó las reglas de un juego electoral intrínsecamente tramposo y vil? No tengo la respuesta. Dios quiera que no nos vayamos de este mundo sin encontrarla.
 Antonio Sánchez García

domingo, 1 de marzo de 2015

La izquierda española, a la escuela - A. Sanchez García.

Resultado de imagen de antonio sanchez garciaLa izquierda española, a la escuela 
Para un observador medianamente ilustrado en asuntos de formación y asesoría políticas resultaba más que manifiesto que por niños prodigio que fueran Monedero y Pablo Iglesias, el chavismo no tenía nada que aprender de ellos. Pero ellos, sí, y muchísimo, del chavismo.

En primer lugar de violencia y política. El Chávez español fue un chapucero teniente coronel de la Guardia Civil que ni hablar sabía, carpetovetónico y brutazo, que en lugar de conmover a la sociedad española y ser premiado con la presidencia de España, pasó una larga temporada en la cárcel. Chávez, en cambio, no era un ápice más culto o formado que Tejero, pero poseía propiedades demagógicas, una colosal inescrupulosidad y una capacidad para mentir sin arrugar la verruga que España, en todos sus siglos de historia, no ha conocido.

¿Qué podían enseñarle los nietos de Franco al hijo putativo de Fidel Castro? Nada. Chávez, en cambio, podía darles cátedra de golpismo, de estrategias de asalto electoral, de tácticas de demolición institucional, de saqueo a las arcas del tesoro, de compra y alquiler de conciencias, de manipulación colectiva y encantamiento de masas. Hitler up to day. Mussolini reciclado. Perón del Caribe.

De modo que Iglesias, Monedero y todos sus secuaces vinieron a América Latina becados por la revolución bolivariana a aprender del Evo, el cocalero, Mujica, el tupa, Correa, el señorito, los Kirchner, expertos en conducción de mafias, y los chilenos, maestros en la hipocresía, dignos herederos de los maestros de la pérfida Albión. ¿Aprender nosotros de los republicanos españoles, hediondos a formol y creolina?

Y los discípulos salieron aprovechados. Le robaron el nombre del partido a Evo Morales, que ya se lo había robado a los primeros fundadores de un Podemos latinoamericano, los Masistas de Didalco Bolívar, cuyo nombre originario ya se los había arrebatado el mismo Evo Morales. Que Venezuela, es bueno que lo vayan sabiendo, ha resultado ser la madre del cordero. Amancebada con Cuba, el cabrón.

Lecciones y dinero, por sacos. Para colonizar al revés. Y tal como suele suceder en estos casos, prende la llama de orígenes golpistas y castrocomunistas venezolanos en España, con ecos que se escuchan en el Peloponeso. Y en el colmo del quid pro quo, asediados por Podemos y sin tener ya palo del que ahorcarse, que la Internacional Socialista es un antro en absoluta decadencia, los socialistas del Psoe dejan de coquetear con Chávez, que está muerto, no se acercan a Miraflores, que Maduro está en singladura leprosa, mandan en secreto a Zapatero a La Habana para recibir línea de los padres putativos del engendro y creyéndose en la Universidad del neopopulismo latinoamericano mandan a Pedro Sánchez a inscribirse en los seminarios de Lula da Silva, padre del Foro de Sao Paulo. Deciden beber en las fuentes originarias del neo castrocomunismo..

Chávez/Maduro para Podemos, Lula da Silva al Psoe. La misma plasta con distinto empaque. En papel lija para Podemos, que son rudos, en papel celofán, al Psoe, que son señoritos.

En eso terminamos: de maestros en democracia a instructores de la canalla 


izquierdista.

@sangarccs